
Día tras día la mañana me roba una sonrisa,
maldita traidora que envaucas los secretos de mi alma,
y es que me acerco a mi balcón,
tu rostro triste acaricia el cristal de esa ventana,
pronto comtemplaste el amanecer,
ya habiendo brillado bajo la Luna.
Pequeña muñeca,
¿Qué tienen tus ojos que me tienen ensimismado?,
labios de caramelo,rostro angelical
por la mañana esconde las alas,
que por la noche te hicieron volar.
A veces miro las nubes,
me pregunto que buscan esos ojosmás allá del cielo azul,
y el por qué será que cuando
tus lágrimas resbalan por tu ventana
llueve sobre toda la ciudad,
creo que ni siquiera Dios pued ver llorar
a criatura de tal perfección,
pues cuando lloras
lágrimas de sangre resbalansobre mi balcón,
al no entender el por quéde tu dolor,
pequeña muñeca de cristal...
Mónica Fuentes



